EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA

Cuando los albañiles se descuelgan
por el andamio que recubre el edificio
y se increpan unos a otros,
haciendo aspavientos,
que lo han hecho todo mal
y que tendrán que empezar de nuevo.

El hombre que camina valiéndose de su bastón
se detiene en la acera de enfrente
y ve cómo se enciende una ventana,
parece a punto de confesar algo
pero rápidamente se apaga la luz
dejándolo todo como estaba.