NOCHEVIEJA

Seguramente la fiesta estaba llena de gente.
La orquesta tocaba una canción tras otra,
los invitados reían y brindaban,
las copas se derramaban,
caían al suelo y se rompían
sin que nadie se inmutara.

Esto es todo lo que recuerdo:
Primero me asustó
la idea de mi propia muerte.
Después me senté en un sillón
desde el que se podía ver el viejo amanecer.
Por último un camarero me sirvió una infusión,
dijo que el pasado nunca podría alcanzarnos.