INSTALACIÓN

El atardecer no es para nada hermoso
en la pared vacía del museo.
Unas mujeres se afanan en borrarlo
con estropajos y lejía.

En el suelo,
como si alguien lo hubiera olvidado,
reposa abierto un libro de hierba.

Trozos de sol,
amarillentos por el paso del tiempo,
caen entre las páginas
que un viento artificial mueve,
inagotable, de este a oeste.