UN RÍO MÁS QUE CRUZAR

Nadie se baña dos veces en el mismo río,
algo así nos decía siempre Heráclito.
Viejo profesor loco,
nunca prestábamos atención
a lo que tratabas de enseñarnos.

En lugar de eso
fantaseábamos con ser héroes
de antiguas guerras,
grabábamos nuestros nombres en las mesas
con las puntas de los compases.

Años después,
alguien los pronunciaría sin esperar respuesta,
una mañana de otoño,
el sol filtrándose entre los pinos,
tocando el río intacto.