LA PRIMERA NOCHE DESPUÉS DEL FIN DEL MUNDO

Tú llevabas un vestido rojo entallado
y yo un traje completamente blanco.

El tiempo era visible en nuestros zapatos sucios.

Habíamos olvidado cómo se hacía el amor
y para mantenernos en calor
hablábamos del desierto.

Algunas cosas habían desaparecido:
la lluvia, los coches, las luces artificiales,
los árboles afilados.

Lo normal en estos casos, dijiste.