UN ESPEJO

Entra por su izquierda, sal por su derecha,
como si cruzaras un maizal
en la madrugada, todo en silencio.
Puedes detenerte, mirar tu cuerpo
algo encorvado después de un día largo,
lo que está detrás de ti
acumulándose delante por un momento,
esbelto y frío, parecido a una catedral.

No te preocupes, cuando te marches
todo seguirá estando ahí, aguardando,
otros después de ti se detendrán igual que tú,
maravillados por las vistas,
añorando lo que el tiempo empujó
hacia un lugar que la memoria
ha dado por perdido, a pesar de las evidencias.