TELEOLOGÍA

Paseábamos por el campo,
sabíamos que todo tenía un fin,
aquellas cosas habían sido puestas allí
para algo, sin duda.

Un campesino araba la tierra,
la camisa sucia, los surcos precisos,
el sudor resbalando como un collar de perlas.

Entonces un caballo pasaba deprisa,
desordenaba todo el trabajo del campesino,
desaparecía de nuestra vista.

O puede que no fuera un caballo.