HORA DEL PASEO EN LA RESIDENCIA DE ANCIANOS

La vieja bibliotecaria aparta pilas de libros
para ver mejor el paisaje.
Un bosque de eucaliptos o un río
que discurre tranquilo por un valle,
depende del día.

El estudiante de matemáticas
se esfuerza por borrar la mañana,
el anciano que lee a Rimbaud
limpia sus gafas cada poco tiempo,
no se fía de lo que ve.

Todo esto me lo dijo una mujer
que aseguraba haber tomado café con Vermeer.
Soy la que aparece en ese cuadro famoso,
el de la lechera, me contaba.
Mientras tanto, el sol sonrojaba sus mejillas.