RELOJERÍA

Buscábamos en el escaparate algo,
una pista al menos,
que nos indicara dónde nos encontrábamos,
hacia dónde debíamos dirigirnos
a continuación.

Ningún reloj señalaba la misma hora
y detrás de nosotros la avenida se extendía
con todos los recuerdos a la vista,
esperando que alguno los recogiera
antes de volver a empezar,
confiado de no repetir lo mismo
una y otra vez, una y otra vez.