LEJANO OESTE

Sentados en el suelo del salón,
poco después de ver pasar
la diligencia con el dinero,
todavía flotaba el polvo a nuestro alrededor.

A veces nos pasábamos horas
mirando esas colinas en la distancia,
el sol ocultándose,
los lobos llamándose unos a otros.

¿Puedes oír los cascos del caballo?, pregunté.
La noche es un jinete que galopa veloz,
seguramente tratará de asaltar la diligencia
antes de que amanezca.