PRINCIPIOS DE DICIEMBRE

Estabas mirando los árboles
como si tus ojos se quedaran clavados
en las ramas, apenas soportaban algunas hojas
y decías que ahora
eran mucho más hermosos,
sin duda tenías razón,
rodeados como estaban por esa luz tan delgada,
esquivándose entre ellos y esquivando
el viento que hacía sus esfuerzos
por dejarse ver,
después mirabas hacia otra parte,
unos edificios tal vez, una plaza vacía,
y decías que las cosas no pueden durar demasiado,
la belleza consiste en eso.