FINALMENTE

Quizá entonces, dijiste,
las cosas estén tan claras
como ese reloj que sigue marcando el tiempo
en la oscuridad,
igual que una vela encendida,
capaz de mostrar
aquello que parece estar siempre dándonos la espalda,
alguien que se aleja de nosotros por la carretera,
con nuestros recuerdos
amontonados unos sobre otros.