TIEMPO YÉNDOSE

Los juegos de la infancia
que un día fueron una bicicleta nerviosa
o un escondite
nos miran ahora a los ojos, interrogándonos.
¿Qué hacen en una calle vacía de gente
y de cosas mientras el sol sigue cayendo
entre los edificios?

Y ese río que continúa pasando
hace su trabajo sin pedir nada a cambio,
ya nunca volveremos a beber la misma agua,
esa anguila corriendo hacia el pasado,
poco más que eso sabremos de la tarde.