LO HEMOS VISTO MUCHAS VECES

Un poco de sol encerrado en la ventanilla
de un coche aparcado en doble fila,
podríamos perder la mañana mirándolo.
Así que el cielo se equivoca y cae,
tropieza y cae
una y otra vez sobre nuestros pensamientos.
Nada está lo suficientemente alto,
parece querer decirnos.

Y algunos pájaros se entretienen con las ramas,
se marchan y vuelven
porque en eso consiste todo.
Después la luz es tan ancha como una fábrica,
ruidosa y desapacible,
y hay gente caminando
hacia un punto que no conseguimos ver.