EL CAMINO DE VUELTA A CASA

Las cosas que deseamos
han ido quedando olvidadas en los cajones
o perdidas en lugares lejos de nuestra vista
como cuando llega la noche
y no hay ni estrellas ni luna
y parece que se hubiera extraviado el cielo.

La distancia con la que ahora miramos el mundo
nos hace pensar en la seguridad del hogar,
nos hace pensar en los días dejados atrás
como figuras de ajedrez
que ya no tienen ningún valor,
el tiempo se escabulle como un ratón
que evita las trampas que hay por los pasillos,
la luz de la lámpara dibuja siluetas,
contarlas lentamente
nos hace sentirnos más tranquilos.