LA NOCHE EN QUE W. S. MERWIN SE QUEDÓ A CENAR

Esto ocurrió hacia el final del día,
cuando la memoria es una lámpara encendida,
su luz escapándose,
tratando de alcanzar el otro lado de algo,
y el mar es apenas un recorte de revista
guardado en una caja
junto a otras fotografías y objetos inútiles.

Ocurrió sin más y nos quedamos mirando,
la ventana abierta, despoblada,
la gente entrando y saliendo del salón,
la lluvia pasando de pronto
en los paraguas que parecen asustados
pero continúan hasta llegar al fondo del asunto,
el tráfico y su hormigueante marcha.

Y después ya no supimos qué decir,
después ya no hizo falta decir nada.