EN LA ORILLA

No pasa nada, las olas
se juntan en la orilla y otra vez
se separan, hay huellas
como un campo desordenado
pero no hay nadie,
solo esta luz que cae débilmente
aunque no puedas ver la lámpara.

La tarde va cambiando algunas cosas
y nunca te fijas, no lo suficiente,
hasta que la noche te sorprende
cansado, dentro de tu abrigo,
esas campanas que siempre se acercan
puntuales antes de alejarse
de nuevo, como esos círculos
que abren el agua
si lanzas una piedra al mar.