CONTINUIDAD DE LA MAÑANA

Ese autobús viene del verano, lo sé,
no trae escarcha en el parabrisas
y avanza despacio, como si hubiera algo
detrás de los bosques, una pregunta
o quizá el sol caído de repente.

Ningún ruido ahora,
nadie arrastrando sus pesadas maletas
sobre los adoquines, la mañana
es un escaparate con la luna rota
pero nada que nos haga desconfiar.

Comprar el periódico o pedir un café,
todo eso ya lo sabemos,
podríamos volver más tarde
y todo seguiría estando en su lugar
excepto nosotros que saludamos con la mano
mientras nos alejamos,
un poco más pequeños si te fijas bien.