BUCEADORES

Estábamos sentados frente al mar
como tantas otras mañanas
pensando en esa inmensidad,
en todo ese silencio bien extendido
como la pintura en un apartamento
que espera a sus nuevos inquilinos.

No había nada que entender,
el agua yendo y viniendo
y algunos barcos respirando profundamente,
tratando de aguantar el aire
para soltarlo después todo junto,
como cuando buceábamos junto al muelle
buscando algo que nunca encontrábamos,
y otra vez volvíamos a empezar.