UNA TAZA DE CAFÉ

Alguien recorre un pasillo,
abre una ventana.
La noche entra y se mezcla
con el mediodía de la lámpara.

Los cuerpos dejan huecos
cuando se marchan
que se rellenan
con fotografías o floreros.

Quien abrió la ventana
ahora mira el cansancio
de una taza de café.

Da un pequeño sorbo.
Esa es la respuesta
que llevaba tiempo buscando.