EN MI VENTANA TRISTE Y SOLITARIO

Todo está envuelto por algo místico, inexplicable, o tal vez sea solo un ramillete de niebla que se arrastra por entre los dedos de los pies de las farolas. El cielo se apoyó descuidado en un árbol y todas sus hojas cayeron simultáneamente.

Los tejados se esfuerzan pero nunca consiguen ser un río.

Todo esto brilla como una baratija y se borra como la espuma del mar y salta en pedazos como un espejo después de caer la bomba. Un cuchillo no sabe dónde acabará asomándose ni si esa sangre es la floritura de una bailarina.

Las persianas se esfuerzan pero nunca consiguen ser una constelación.

Un tren puede leerse como un periódico.

Todas esas ciudades que están lejos le pertenecen únicamente a los idiomas que no conocemos.