ROCK THE CASBAH

Quería morir como Jim Morrison,
a los veintisiete años y en extrañas circunstancias,
y que la gente peregrinase a mi tumba
desde cualquier parte del mundo.

Quería escribir versos enigmáticos como Rimbaud,
irme a África y abandonar para siempre
la poesía, pero no pudo ser.

Quería recorrer París como Walter Benjamin,
quería emborracharme como Malcolm Lowry,
quería cruzar América como Jack Kerouac.

Pero no pudo ser.

Quería cantar como Bob Dylan,
con esa voz de mercurio colgada de una azotea,
con esa voz llena de gravilla
clavada en el corazón azul de los pájaros.

Quería invitar a cenar a Sylvia Plath,
quería conducir un cadillac como Joe Strummer,
quería fingir mi secuestro como Houellebecq.

Pero no, no pudo ser.