EL BARBERO

Lleva muchos años
instalado en nuestra calle,
pero no creo que nadie conozca su nombre.

Podría contarte la historia de muchos hombres,
sus infidelidades, sus sueños,
cómo lo perdieron todo durante la guerra.

El cartel de la barbería
está gastado
como la fruta después de un aguacero.

Siempre atiende a sus clientes
con la aguja que señala los minutos
en el viejo reloj de pared.

Un leve temblor de su mano
y todo el trabajo realizado hasta entonces
habría sido en vano.