UN DÍA A OSCURAS IDA Y VUELTA

El día está oscuro, solo un poco,
así que escribo una lámpara abierta
como un árbol. Me pregunto
qué nos lleva a los portales cuando llueve:
si será únicamente la lluvia o la sensación
de ser un extranjero de repente.

No puede verse la luna, aspirina ahorcada,
dónde se meten todos los pintores
cuando esto ocurre. Y cómo pasa el tiempo,
por qué pesa un hombre
sobre su sombra, hasta dónde se extiende
la lengüeta azul de la melancolía.

El día está oscuro y nadie mira.
Las ventanas van haciendo lentamente
la noche, llenándose de luces abominables,
tristes atardeceres domésticos
que duran todo lo que sea necesario
y el desencanto de un piano en miniatura.