ROMÁNTICOS

Siempre lo echábamos todo a perder, éramos
unos románticos. Las luces del árbol
de navidad me infundían confianza.
Entonces podía esperar algún tren o buscar

palabras amarillas en el fondo del teléfono.
Todas las noches ardía una cerilla,
era una estrategia para conservar la calma.
Decías que mi voz te tranquilizaba.

Decías mientras se iba deshaciendo el reloj.
La muerte construía un castillo de naipes,
nosotros solo teníamos que soplar.