PIE DE FOTO: ALAMEDA, DICIEMBRE 2014

Es como si estuviéramos mirando
los mismos árboles en la alameda, exactos
después de tanto tiempo.
Deberíamos anotar algo, una palabra,
en sus zapatos, y volver
para comprobar que sigue estando ahí
después de cinco, diez, quince años.

Ahora llueve, es algo inoportuno,
y tú me dices que lo que más te gusta
de este mundo es el mar,
y si cerramos la puerta del café
ya no podremos verlo. Conversamos,
hacemos rutina algunos movimientos
como quitarnos el abrigo
o hacer girar la cucharilla.

Así pasan las cosas. Quién no ha querido
pararse a ver su vida desde fuera.
El tiempo parece mucho más lento
y más seguro
en los calendarios de bolsillo.