EL VIENTO SOPLA DESDE UN LUGAR QUE NO CONOCEMOS

La incertidumbre de tus pies pisando
unas manos embarradas: así es
esta mañana. El invierno que siempre es
final y sin embargo es principio,
renuncia el pájaro a su vuelo rutinario
que contiene su caída.

Las bolas del árbol de navidad
aprenden sus colores y luego los repiten,
monotonía aceptada de quien mira todo
como si fuera la primera vez.
Imagina un bosque a partir de ese momento:
acordeón que es viento y es pasado.

Así es esta mañana: lápiz descubriendo
un alfabeto en el botón gris de los charcos.
Lluvia que queda un poco más,
emancipada de su acostarse repetido.
Y tú un cuerpo lleno de números.
Y yo una lupa que agranda cada gesto.