A PROPÓSITO DE UN DÍA SOLEADO DE FINALES DE NOVIEMBRE

Un día de locos, la gente yendo
de aquí para allá, árboles vaciándose,
la luz cayendo como una acuarela,
dejando a la vista el polvo,
fingiendo que todo está más claro.

Hace sol. Los pájaros retienen el cielo
durante un momento, el puente
envidia el movimiento amaestrado
del río, la hierba se balancea
y se coloca en su lugar, esperando.

Tú y yo, tan perfeccionistas.
Tú y yo hablando una isla desierta,
sonriendo como una silla,
moldeando una orilla en la conversación.
Algo en lo que nadie se fija:

justo antes del zapato
la huella era semilla de incertidumbre.