LAS FIESTAS SON LUGARES TRISTES

Alguien estaba hablando como un periódico,
sin parar, sobre una guerra
o sobre el tiempo que haría mañana en la ciudad.

Todos bebían vino, se sonreían
unos a otros. No había en aquel salón
una sola estrella

que no fuera una postura ideológica,
un parche de nicotina, una propuesta de invierno.
Quise marcharme

pero tenía amarrado a mi tobillo
un globo terráqueo, todo perfectamente ordenado,
por primera vez en muchísimo tiempo.