VAMOS, ENTRA EN CASA

El murmullo del televisor será
nuestro monóxido de carbono.
Dormiremos al fin
como una mano sobre una trompeta.

Querrás saber si la luna
se estrella en los teléfonos.
Querrás opinar acerca de las alfombras
que entierran cuerpos aprendidos.

No hará falta la memoria
ni el océano.
La lluvia ocultará su cara
en el pañuelo de los calendarios.

No volveremos a esta edad,
a esta casa llena de remiendos
e imperativos. Dormiremos al fin
como un bosque de un solo árbol.