TRES MINUTOS SOBRE LA MAÑANA

Esculpo una calle en el aire
de la mañana.
El aire ya está frío
a estas alturas del año, el viento
enciende las copas de los árboles
antes de que pierdan las hojas.

Tartamudos los ojos,
no consiguen quedarse con la ciudad,
la danza ensordecedora
de los semáforos y los andamios.

El cielo está lleno de pájaros
cuyos nombres caen podridos
sobre los huesos de los coches.
La mañana es un jersey del revés.
Y la calle que esculpo
aún está sin terminar.