TE GUSTA LA ETIMOLOGÍA DE LAS PALABRAS, DICES

Una bandera que te convierte, sin aviso,
en extranjera, y el viento que se pronuncia
de otro modo en los cables que cruzan
el cielo. Pájaros apretados
en los transportes públicos, de camino
al trabajo o a casa pero nunca al mar.

Conversamos, nos escribimos,
hacemos pequeños trozos la distancia,
migajas que servirán de alimento a los patos
que giran en las cazadoras. Y nos decimos
que un café, nos decimos
que algún libro será una nueva isla desierta.

Toso y aparto la tarde por un momento.
Las cosas (el otoño, los raíles del tren,
la piel apuntada) siguen sin hacer,
se acumulan en la mesa de mi cuarto.
Quise escribirte este poema y decirte
que no hay prisa. Pero tal vez sí la hay.


(Para Clara P.)