NO ME HAGAS MUCHO CASO, LA MEMORIA NUNCA HA SIDO DEMASIADO FIEL A LO OCURRIDO

Bowie tampoco llegó: amanecer
clavado al techo como la estampa
de algún santo. Tú tenías
otros planes. Una mancha de tinta
en el mantel, aquel mapa
indescifrable.

Así no podíamos volver a casa:
mañana fresca y el pelo
recién teñido de la playa. Cerillas
y canciones. El mar
haciendo contrapeso en el teléfono.

Tú tenías otros planes:
todo el silencio del mundo
a cambio del óxido de un vestido
sin tatuar y la luz lenta
de un reloj desordenado.