EL ESPECIAL DE MEDIANOCHE

No hemos leído los periódicos ni consultado el parte meteorológico desde hace meses. Ahora el cielo hace cosas raras, como un ratoncillo sumergido en una botella de vino.

Antes me golpeabas, antes me decías que no volviera nunca más. El amor. El exceso de comunicación. Los centros comerciales llenos de gente perfumada.

No hemos vuelto a saber nada del sol. Que sale por el este y se pone por el oeste. Poco más. La niebla se comió el resto de la ciudad.

¿Qué esperas de un lugar del que ya te has ido? Que la retina conserve algunos errores. Un collage de calles y plazas y parques donde lloran los hombres. Un viento negro llevándose nuestros cuerpos como una barca sin remos.

En el mueble de la cocina quedan servilletas y lencería fina. El tacto aún retiene la piel después de haber apagado las luces.