COSAS QUE SOLÍA HACER

Hay una mujer que siempre cruza
mis poemas con su vestido rojo,
desconozco su nombre y si es
siempre la misma.

Hoy tú llevas puesto un vestido negro,
te sienta bien, aunque no eres
muy alta estás realmente hermosa.
Pero esto ocurre muy lejos,
en una fotografía.

Aparto estos pensamientos
y me vuelco sobre el sofá: por la noche
seré yo quien cruce mis poemas
parándome en la luz de las farolas,

observando mis manos encanecidas
como barcos hundidos
o mapas de continentes sin nombre.


(Para Cris A)