COMO UN ÁNGEL EN MANOS DE UN BARBERO

Arthur Rimbaud

Guardé mis cosas en el puño blanco
de la nieve, preparé mi maleta de agua
salada, envejecí y partí cuando el sol
tocaba el saxofón vacío de la playa.

Hombres de rostros extranjeros
construían manantiales o abetos o tigres.
Las fábricas vaciaban lunas de humo
que imitaban los pies de los ángeles.

Puse la palabra medianoche
en el buzón hirviendo del verano,
apoyé peces plata en el tejado del océano.

Y se quedaron sin hojas los pianos
y todos quisieron saber por dónde salir,
pero las campanas estaban hablando solas.