ALGUIEN PASEANDO POR UNA ISLA DESIERTA

Compruebo la billetera una vez más,
me aseguro de que cada pieza
está en su lugar y no en otro,
mientras del techo de las casas cae algo
que dicen lluvia, aunque yo no lo creo,
la gente se asocia en los portales.

Son maniquís sin ropa, fíjate, esto
es una isla desierta. Los medios de transporte
comunican arterias y órganos,
las cuerdas vocales se tensan y destensan
emitiendo canciones que los pájaros
no entienden ni lo intentan.

Compruebo los bolsillos de mi chaqueta,
el mundo está fuera y eso es algo
que nadie se atreve a rebatir.
Pero las ventanas de las casas son tercas:
sus manos se abren
y hacia dentro muestran una playa.