ALGUIEN ESCRIBE UN POEMA EN UN MANTEL DE UN RESTAURANTE

Intento que lo que digo no se vuelva real,
igual que una película sucediendo
sobre el vestido del televisor
sigue siendo ficción.

Busco el rumor del río bajo la madera
de la mesa pero nunca consigo
agarrarlo: mis manos
son desagradables redes de arena.

Entonces hablo árboles o cuerpos extraños,
la suma de la luz en los balcones,
el hueco de la piel en los armarios.

Intento que lo que digo no se vuelva real.

Los días van pasando como cabellos
despeinados, y yo los miro,
los miro como un perro que llora perlas
sobre un silencio embarrado.