SENTADO AL BORDE DE UNA CARRETERA

No es un cenicero este cielo
acordado. Lo que no conseguí
desandar construyó ciudades.
Amplios monumentos
a la ausencia.

No es un artificio este río
buscando nada. Sus zapatos
desatados hasta el atardecer.
Lo que no conseguí desandar,
la puerta abierta
de una playa de espaldas.