REUNIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS

Uno vio en la huella dactilar
que queda abandonada en el espejo
un desierto. Y lo recorrió.
Y perdió los años
como los pierden las iglesias antiguas.

Otro contó los leones
que pasan entre los muebles anónimos
de las mudanzas. Y los alimentó.
Y perdió las manos
como las pierden los marineros
entre las redes tercas de la madrugada.

Yo escribí bosques
en la espalda de los manteles de leche.
Y después talé todos los árboles.
Y miré alrededor
el vacío de la botella vacía.

Porque nunca estuvimos tan solos
como hoy. Porque jamás imaginamos
que contaríamos las mismas historias
con distintas palabras.