NO POR ESTAR ROTO ES MENOS HERMOSO

Miramos una luna electrónica,
la conjunción de la pupila y una cortina
deshilachada. Envejecen las cosas
y los nombres
parecen anclas en aguas turbias.

Hablo de contemplar un paisaje inédito
como si fuéramos cirujanos.
Hablo de los árboles
pellizcados por la luz de alguna farola.

Lo que hay de nuevo en los escaparates.

Lo que, pasados unos años,
la retina olvidó en un parque abandonado.