ESA CANCIÓN QUE YA TE ABURRE

No cabe en un paso de peatones
todo lo que quiero decirte, esta conversación
prestada al tiempo, o más bien
el monólogo de un taxi que acudió a la tarde.

Los aeropuertos me preocupan
como me preocupa la comida enlatada
o aquel autobús que siempre llega con retraso
adonde estamos: bosque lento, amarillo.

Las fachadas de los edificios dejan en evidencia
la inquietud del sol (y mi inquietud),
esa canción que ya te aburre,
la sensación de ser extranjero en los portales.

Cuándo volverá el jabón de la lluvia
a susurrar nuestros paraguas: breve hombre
en el trapecio: me muevo inseguro
y callo todo, esperando un gesto de desorden.