ALGUIEN PASEANDO POR UN MUSEO DE CERA

Recorro las ciudades que recojo desordenadas
en las revistas, soy un caminante ocasional
buscando la frontera de los bosques
en los quioscos.

Miro los pájaros que inventa el árbol
que crece junto al armario de tu cuarto,
tanteo la oscuridad de las tazas de café
cuando el día propone su cansancio.

También yo me agoto: mis zapatos
pisan bailes, mi abrigo descose la luna.
Alguien corre una cortina
y la mirada se obstina en esa playa privada.

Justo después la noche es un barco
que zurce el horizonte con hilo dental.