ALGUIEN ESCRIBE UN POEMA EN LA PARED DEL SALÓN

El cielo se refleja a un palmo
de tus pies como si caminaras por un suelo
mojado en lejía. Otros te dirán
que unos niños sostienen el mar, extienden
el mar igual que un mantel cubriendo
el musgo de la mañana. Pero tú
estás pensando en acostarte como una plaza,
estás pensando en hundir tu cuerpo
en el cuerpo hundido de alguien
del mismo modo que lo haría una piedra
arrojada a la boca abierta de un estanque.

Así que escribes, escribes un largo poema
que parece un televisor apagado, escribes
un marcapasos que señala los puntos cardinales
del corazón y que guía a los autobuses
hacia los pantalones del océano,
escribes caballos y hoteles y violines y guantes,
escribes un hombre que corre por un cinturón
de cuero, escribes una mujer que desnuda
su vestido de vino, escribes todas las calles
pero la ciudad desaparece, escribes,
escribes hasta que por fin todo se queda en silencio
y tú puedes mirar el cielo ardiendo
en los botones desabrochados de una camisa.