ALGUIEN AMANECIENDO SOLO

El cuerpo que conoce el sofá
sobre el que ahora reposa la mirada:
ese pájaro de cartón que aleja
los objetos
hasta el principio de la mañana.

Ese cuerpo no es tu cuerpo
pero juego con las posibilidades
que propone la soledad:
imaginar un árbol hasta construir
una tormenta; juntar silencios
hasta nadar en el mar.

Temo una palabra de más
que descubra en tu cintura una mano
de lluvia, la espalda
desconocida como un río
que vuelve de una noche sin nadie.

Pero dejo el idioma repartido sobre la mesa
y sigo mirando lo que falta.