NADIE EN NINGÚN MAPA

He recortado algunas ciudades
de los mapas que todavía conservas en tu cuarto.
¿Cómo llegarás hasta ellas ahora?
Había pensado enviártelas por correo
como postales navideñas
o misteriosas notas pidiendo un rescate.
Las recibirías periódicamente
igual que el verano,
igual que un tren que se dirige al sur.

Pero en lugar de eso
me senté a mirar el mar:
colgaba del borde de unos zapatos,
no le importaba que pudiera caerse
y mojarse contra el suelo
lleno de huellas desafortunadas y estrellas vacías.