LOS QUE VIENEN DE LEJOS

Cuánto ocupa la oscuridad, te preguntas,
ese espacio entre la puesta de sol puntual
y el momento en que se encienden las farolas.
Los autobuses mueven el agua de los acuarios.

La gente espera en los asientos oxidados
de los calendarios, la gente espera un amanecer
con linternas robadas y árboles que no sean rejas.
Quién no quiso beber el oro de las catedrales.

Si suena un órgano la luz de la bombilla sangra.
Los números borrados de la pizarra cifraron
el horizonte: ahora solo hay un barco

emborronado. Escucha a los marineros: cantan
un mar sin estatura. Los que vienen de lejos
hablan ciudades de barro, dobladas como mapas.