EL VERANO YA NO CORRE DESCALZO

Saco el sol de un periódico,
lo dejo sobre un mueble, abierto
como los ojos de un minero.
Si llueve la lluvia será un barco
y el cielo apoyará su ropa
en las grúas amarillas.

El verano ya no corre descalzo,
confunde las ventanas
con la nieve, pone una equis
en las camisas azules.
Aunque está todo preparado
las farolas nunca bailan.

Y en los comercios el mar
rompe la lentitud ensayada
de los bodegones, sube
los calcetines de las lámparas.
El verano ya no corre descalzo.
Los perros muerden todas las plazas.