CANCIÓN GOSPEL

Dios es bueno, Dios
nos cuida
          dicen por aquí.
La tormenta pasa
pero deja a sus hijos
                      brillantes
en los campos circulares
de la mañana.



Atiende a lo que dice

el carballo.
             Los ancianos
conocen el idioma
de las cosas que pasan,
                        por eso
los atardeceres se ponen nerviosos
en los bancos vacíos de las plazas.



Una puesta de sol es

un martillo sobre el monte.
El monte es
            una escalera
que sube o que baja.
Después de la tormenta
                       la gente
cree en Dios con las manos atadas.



Alguien reza aquí, deja

las palabras
             como quien esparce
semillas por el desierto.
Unos días después encontrará
un océano
          o un bosque
creciendo en la palma de su mano.



La tormenta es

una ventana abierta.
                     El monte
piensa que el mar está lejos
o es otra cosa.
                Las lenguas
de los hombres dicen frases
que los campos guardan
en sus bolsillos.
                  Por eso
los inviernos nos dan la espalda
al caminar.



Dios es bueno, Dios

nos cuida
          repite el niño
del jersey de trigo.
                     Los pies
son clavos en una carretera
de madera,
           la luna propondrá
su ballet de tazas de porcelana
cuando pase la tormenta.



Pero atiende a lo que dice

el rosal.
          Escucha los pendientes
del cielo cayendo
en los cubos
             en mitad de los salones.
Después de la tormenta
                       la gente
aprende a mirar las cosas que pasan
en los caballos muertos,
                         en los bultos
de hierba tintineando en el agua.