UNA ORQUESTA EL DÍA


Una orquesta el día, corazón

de arpillera. La escuela
detiene el tiempo moratón
en los relojes de maíz. Y gente
inundando campos
con sus bocas abiertas.

Volvemos la vista al paso

de peatones, rejilla apenas sin sol,
baranda que se deja cruzar
el río. Y cielo tenedor
clavado como árbol de plata.

Coinciden carreteras

con coches que buscan mar.
Las aceras para los refugiados
del viento azul memoria.
Acaso solo somos una frontera,
zapato que suma huellas,

trompeta que aprieta el aire

contra los labios la mañana.